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A pesar de las innumerables atracciones que la tecnología nos proporciona para que la sala sea un sitio predilecto de la casa, parece que los televisores de plasma, el sonido envolvente de los 'home theatre' y otros etcéteras no son suficientes para quitarle a la cocina el protagonismo privilegiado para atraer a todos, anfitriones y visitantes, hacia su cálido acogimiento.
Son varios los estudios que demuestran que la cocina goza de esta preferencia por parte de las personas, y sin embargo en muchos casos no se les dedica ni el dinero ni la creatividad que merecen. Por un lado, la mayoría de las personas suponen que cualquier cambio en la decoración de la cocina supone una inversión de miles de dólares, sin embargo es posible realizar importantes cambios con mayor cantidad de creatividad que de dinero. Algo tan simple como la iluminación puede dar un toque de distinción capáz de renovar nuestra cocina de manera radical. Existen varias opciones para recrear la iluminación de nuestra cocina sin necesidad de grandes inversiones de dinero. Un ejemplo de esto es la iluminación direccional, la cual nos permite dirigir la luz a las áreas donde queremos o donde son más necesarias, dando a la vez un toque especial de acuerdo a la situación. Si utilizamos luz direccional combinada con la iluminación tradicional de una sola lámpara podemos ampliar el modo de iluminación que se necesita en horas durante las cuales la cocina está activa en preparación de alimentos.
Sin embargo, hay otras circunstancias en las cuales la luz direccional nos ofrece diferentes posibilidades según la ocasión, como ser la utilización parcial durante una comida compartida de a dos, o para recibir a quien llega a la casa por la noche; también es excelente para cuando nos levantamos por la noche a buscar sólo un vaso de agua y no queremos cegarnos con mucha luz. Pero también la direccionalidad nos permite hacer cambios de orientación periódicos que transforman de manera simple el ambiente del lugar sin necesidad de otro cambio que el de un enfoque hacia un sector diferente de la cocina. Las lámparas que van empotradas en pared y gabinetes es una opción excelente y puede combianrse con las de iluminación direccional. Aunque estas últimas poseen un rango de movimiento más amplio, las empotradas brindan la posibilidad de iluminar sectores de la cocina que de otra manera no es posible acerlo. Por ejemplo las que se colocan en el sector bajo gabinetes, logran iluminar la mesada y el sector de trabajo de manera única. Además de todas estas posibilidades, existe la de poder instalar un interruptor de regulación, con el cual es posible dar la intensidad de luz deseada según la circunstancia.
Estos interruptores son ideales para las personas que se levantan por la noche a buscar un vaso de agua, impidiendo que la luz potente les ciegue o los despabile. También es ideal para crear un ambiente luminoso tenue de fondo en una cena íntima donde se deja que el protagonismo lumínico esté dado por velas. Otra circunstancia ideal donde podremos menguar la iluminación es cuando tenemos un pequeño plasma o televisor LCD instalado en la cocina y deseamos que la imágen resalte sin necesidad de apagar las luces. De esta manera podremos comer en la cocina mientras vemos nuestro programa favorito sin necesidad de estar a oscuras. Cualquiera de estos métodos de iluminacieon son sólo un ejemplo de lo que se puede lograr aplicando la creatividad para transformar la cocina en un sitio totalmente diferente y más acogedor.
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